Constructores de flautas irlandesas. Episodio 2: Grinter, Wilkes, Murray, Watson y Morvan

Michael Grinter

Aunque la tierra de los canguros pueda parecer un lugar extraño para fabricar flautas irlandesas, Michael Grinter no es el único australiano que se dedica a ello, pero si es probablemente el más reconocido. Con 35 años de experiencia en el sector, este artesano surte de flautas a medio mundo desde los dos talleres que posee, y en los que alterna temporadas de trabajo, en Australia y Tailandia. Algunos de los flautistas más conocidos como Kevin Crawford o Steph Geremía, tocan flautas Grinter.

Antes de la llegada de los irlandeses, los canguros eran abstemios

Michael construye instrumentos basados en el modelo Rudall & Rose, en madera de granadillo y opcionalmente en cocus, con configuraciones de cero a ocho llaves, siendo las más comunes las de seis, ocho, y las keyless (sin llaves). También nos ofrece al igual que Hamilton, la posibilidad de personalizar las llaves de Si bemol y de Sol#, para aquellos que usen un agarre distinto al convencional. La gama de flautas de Grinter no se reduce solo a las afinadas en Re, si no que podemos encargarle también una en Do, Mi bemol, o Si bemol. Su lista de espera ronda alrededor de un año y medio.

Estas flautas tienen uno de los sonidos más claros, particulares y profundos que pueden oirse entre todas las que hay en el mercado, son algo diferentes al habitual sonido de las Rudall, y también tienen ese tono y color característico de las flautas de madera.

Respecto a su manejabilidad, he oido de boca de distintos músicos que son difíciles y fáciles de tocar, evidentemente esto es algo muy subjetivo según quien lo diga, pero a la espera de poder probar una alguna vez, no puedo emitir un juicio fundamentado al respecto.

Chris Wilkes

Con base en el Reino Unido, Wilkes es otro de los constructores más reputados del continente. A lo largo de los últimos 25 años se ha dedicado a desarrollar sus diseños, y actualmente fabrica indistintamente modelos Rudall y Pratten. Esto, junto a que siempre está abierto a posibles modificaciones que le sugieran sus clientes, y a que puede hacer también instrumentos en otras afinaciones, lo convierten en uno de los constructores más versátiles.

Las flautas Wilkes son fácilmente reconocibles por la decoración de sus piezas metálicas, al menos en los modelos de los últimos 10 años, y sobre todo, por los muchos detalles que tratan de facilitar la vida a los músicos, como algunas rebajas en los bloques para evitar que molesten a los dedos, y la posición de las llaves que siempre busca la comodidad.

Un caballero esperando su turno en la lista de espera de Chris Wilkes

Chris fabrica muy pocos instrumentos al año, con lo cual su lista de espera es bastante dilatada, he oído en algunos mentideros que supera los 10 años para flautas de granadillo de hasta ocho llaves, pero no podría confirmar si actualmente sigue siendo así.

He tenido la oportunidad de probar dos flautas de Wilkes de distintas épocas, una de los años 90 y otra más moderna, las dos eran modelos Rudall y su look me pareció inmejorable, aspecto este, que se complementa con el gran sonido característico de este tipo de diseños, que pude obtener de ellas. Tiene un manejo sencillo y ergonómico, y los agujeros se tapan con comodidad. Su embocadura me pareció un tanto caprichosa en ambos casos, pero también tuve la sensación de que en pocas semanas de práctica las podría controlar sin problemas.

Sam Murray

Nacido en Belfast, y afincado en Galway, Murray es uno de los constructores míticos de la vieja irlanda, sus flautas tipo Rudall con su típica marca en el barrilete, son unas de las más cotizadas entre los músicos, y también de las más difíciles de conseguir. He visto flautas de Sam hechas de granadillo y boj, aunque creo que también ha utilizado otras maderas. Hasta hace unos años fabricaba instrumentos anillados en marfil, pero actualmente su uso está prohibido por motivos evidentes, y pasar un instrumento con piezas de marfil por el control de un aeropuerto, puede ser una tarea arriesgada, no es nada extraño que te lo requisen.

Sam fabricaba flautas de cero a ocho llaves con un sonido muy característico y difícil de definir, para muestra un botón. Y digo fabricaba, porque en los últimos años son muchos son los casos de personas que han tenido problemas con él. Parece que Murray ya no está, por los motivos que sea, muy por la labor de seguir fabricando flautas, pero si está dispuesto a recaudar el dinero que le mandan sus clientes. No son pocos los que han perdido su dinero de depósito, o directamente no han recibido su instrumento tras realizar el pago. Así que si teneis la oportunidad de adquirir una Murray en el mercado de segunda mano no os lo penseis, pero a pesar de que las noticias del último año dicen que ha empezado a fabricar flautas de nuevo, pensadlo muy bien antes de hacer negocios directamente con él.

Glenn Watson

Glenn Watson nació en el Reino Unido, donde estudió en una escuela de fabricación de instrumentos de viento. Porsteriormente se trasladó a Galway, y actualmente se dedica a la construcción de flautas y a su reparación. Es un habitual de las sesiones de la zona y un amante de la música irlandesa, y eso, se ve reflejado en sus flautas que son unas de las más interesantes del mercado.

Glenn Watson posa como todo un profesional en su organizado taller de Galway

Como yo mismo tengo una fabricada por él, puedo hablar largo y tendido de sus bondades, a pesar de que la mía no es exáctamente la estándar que fabrica. Sus instrumentos están basados en el modelo Rudall & Rose, pero tienen multitud de cambios en su diseño introducidos por el propio Watson, entre ellos, un tubo más estrecho de lo habitual, que junto a una distancia entre agujeros muy razonable, la hace apta para manos pequeñas, y un sutil pero apreciable estrechamiento al inicio de la parte superior del cuerpo de la flauta, y que curiosamente, también puede verse en las de Patrick Olwell.

Glenn hace flautas en granadillo y mopane, de cero a ocho llaves y con afinaciones en Re y Mi bemol (Harry Bradley tiene una de estas últimas y no se separa de ella). Si tuviera que definir mi flauta, diría que tiene una afinación casi perfecta, una potencia de sonido equiparable a las mejores, y un increible tono con el timbre típico de la madera. Su embocadura no es de las más fáciles pero tampoco es demasiado dura, y si es cierto que hay que acostumbrarse a las notas más bajas, sobre todo al Re, pero una vez que la manejas con soltura esa nota suena con fuerza y definición. Las cabezas pueden encargarse forradas o sin forrar, la mía es de las segundas y no la cambiaría por otra. Su lista de espera es de alrededor de un año para las flautas con llaves, y de seis meses para las Keyless.

Stephane Morvan

El hombre del momento es francés y se llama Morvan. Desde que irrumpiera en el mundo de la construcción de flautas hace algo más de 10 años, su nombre no ha hecho más que crecer, y se ha convertido seguramente en el constructor de moda en media Europa. Stephane empezó a construir flautas de los tipos Rudall y Pratten, para más tarde realizar un diseño propio que según él, contiene lo mejor de los dos modelos, aunque hay que decir que cuando lo tienes en las manos recuerda más a las Pratten, tanto en su aspecto como en su sonido y en su manejo.

Morvan fabrica flautas de cero a ocho llaves, en granadillo, mopane, boj y cocus, aunque este último tipo de madera escasea mucho últimamente y rara vez la tiene disponible. También ofrece dos tipos diferentes de anillado, y adjunta sus instrumentos con un estuche de madera fabricado por él. Músicos como Jean Michel Veillon, Sylvain Barou o Michael Mc Goldrick, han popularizado a este constructor.

Sylvain Barou se pone chulo con una flauta de Morvan

He podido probar tanto el antiguo modelo Rudall como el diseño moderno, y me parecen flautas muy distintas en lo que a manejo y respuesta se refiere. La Rudall es una flauta muy correcta en cuando a su manejabilidad, y con unas llaves tremendamente bien situadas y fáciles de utilizar, por contra, su embocadura no es sencilla, algo por otra parte muy típico de las Rudall. Su sonido sin embargo es poderoso y cremoso, con muy pocos altibajos y apenas desviaciones en la afinación, esto último seguramente vaya ligado a una respuesta no muy inmediata.

El modelo moderno, que como digo, recuerda mucho a las Pratten, tiene una respuesta mayor y una potencia de sonido acorde con cualquiera de las mejores. Se emboca con más facilidad que el modelo Rudall, y al igual que esta, las llaves son muy accesibles, inclusive las del pié para el caso de flautas de ocho llaves. Como es normal los agujeros son grandes, y eso la hace algo más complicada para las manos pequeñas, pero con una buena técnica todo es posible.

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